Mis Maestros

Muchos son los hitos que vivimos a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, no creo que exista uno más grande que el de convertirte en madre y todos los cambios que con la llegada de un bebé se pueden experimentar. Va más allá de lo físico, lo social y lo emocional, el mundo entero como lo definías hasta ese día no volverá a ser igual. Y es que a pesar de todo lo que te hayan advertido o hayas investigado es solo hasta estar en esos zapatos que logras definir por completo a que se refiere.

 

Ya eran un par de años que venía trabajando con niños y me encantaban. Sabía mucho de las etapas del desarrollo, de estimulación, la teoría la había procesado y la dominaba. Hasta que tuve en mis brazos a mi Luciana y puedo asegurar que me declaré ignorante. Nada de la teoría se podía comparar con lo que sentí entonces. Empecé a caminar de la mano de mi pequeña quien fue definiendo mi maternidad. Ya ha pasado más de una década juntas y entre tropiezos y triunfos. Entre cambios de rumbos e historias que se han cumplido como profecías debo reconocer con humildad que has sido mi mejor maestra. Quien con ternura y cariño me sacó de mi zona de confort y me motiva a dar siempre mi mejor esfuerzo.

 

Luciana es alegría, inocencia, bondad y generosidad sobre todas las cosas. Con un corazón que no cabe en su pecho pone siempre por sobre si misma los intereses de todos, porque tiene esa empatía con la que define lo que es verdaderamente importante. No se si tantas virtudes hacen que sea difícil que tenga los pies en la tierra pues ella a decidido vivir en un mundo donde la fantasía mantiene vivo su espíritu. Reconozco que lo mejor de mis días es escucharla cantar a gritos en la ducha.

 

Victoria es una chispa fugaz, nunca se le pasa nada y tiene el comentario justo para hacernos reír a carcajadas o también reflexionar. Es incansable, con la energía para mover montañas escoge hacerlo protegiendo a los suyos, supremamente maternal. Su presencia se define con su dulzura.

 

Ignacio mientras tanto es todo un caballero, crítico y analítico a cada paso no se queda con una respuesta corta. A él le interesa saber todo, descubrir cómo funciona el mundo y vive haciendo planes sobre como hacerlo un lugar mejor. Es sensible y ahora que se encuentra entrando a su adolescencia la búsqueda de la justicia se ha vuelto su bandera.

 

Debe ser que hay cosas que no he logrado aprender para que Dios me haya enviado un cuarto y hasta un quinto maestro. Mi pequeña Simone quien en menos de un año me ha puesto a reaprender mi mundo entero para poder ser una “mamá más moderna” (porque el mundo ha cambiado tanto en estos últimos diez años). Puede que tenga pocos meses, pero tiene su carácter bien puesto. En ella aplica aquel refrán cuídate de las aguas mansas. En calma y silencio demuestra su perseverancia e ímpetu para alcanzar pequeños escalones. Además de permitirnos abrir nuevamente los ojos y fascinarnos con todo, es mi dosis fresca de energía.

 

En el mismo año y casi a la vez, llegaba también una perrija a mi vida. Traviesa, alborotada, tosca y llena de energía Mara es ahora una pieza importante de mi vida.

 

Con mucho orgullo les presento a mis maestros. Quienes a pesar de ser tan diferentes pueden llegar a ser tan iguales. La llegada de cada uno a mi vida fue una experiencia completamente diferente. Rompiendo esquemas me han dejado en claro que más que enseñarles, había muchas lecciones que debía aprender. Con humildad doy gracias de poder compartir con ellos y crecer juntos para estar a la altura de los diferentes desafíos que se nos presenten.

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