AMAR MI CUERPO

Es común la fascinación que tenemos hacía nuestro cuerpo cambiante mientras esperamos a nuestro bebé. Ver como nos vamos llenando mientras crece en el una vida nueva, es una mezcla de muchos sentimientos que apoyados por los comentarios quienes celebran esta etapa puede ser muy divertido. Pero que pasa después, que pasa cuando volvemos a ser nosotras; ¿puedo amar de verdad nuevamente mi cuerpo?

La imagen que nos venden ahora tanto la televisión como las redes sociales son falsas. Mujeres que después de tener a sus hijos salen nuevamente con sus pantalones pre embarazo son realidad en muy pocas ocasiones. Es normal que a tu cuerpo le tome mucho más de 24 horas volver a lo que fue; es a penas obvio si ponemos a consideración que le tomaron 40 semanas más o menos llegar hasta este punto. Por este motivo, lleva para salir del hospital ropa maternal y, no te sientas mal si la debes seguir usando durante el puerperio. Dale un descanso a tu cuerpo y felicítalo por todo lo que ha logrado.

Al tercer día, cuando veas que oficialmente ha llegado la leche descubrirás más cambios. Tus chichis no serán de la misma talla, muchas veces también tendrán grietas o lastimados, lo cual es parte del proceso de lactancia. Cuídate usando ropa de algodón más floja y cómoda que permita que los lastimados respiren y puedan cicatrizar. Ten cuidado si usas cremas porque al secarse podría pegarse a tu ropa y crear más dolor que alivio.

Al llegar al parto pensarías que ya tuviste suficientes vitaminas prenatales, pero creo que es algo que debes re pensarlo. Tu cuerpo sigue siendo fuente de alimento y cuidado para tu bebé. Una alimentación adecuada y tus vitaminas permitirán que evites problemas con tu cuerpo a largo plazo. Por lo general lo que suele ser más evidente es la caída y nacimiento de nuevo cabello.

Otro cambio muy común es la aparición de manchas en el cutis, estas son consecuencia de los cambios hormonales pero en la mayoría de los casos permanecen luego del parto. El uso de protector solar ayuda a controlarlas y a veces logra que desaparezcan.

Las estrías por otro lado son las heridas de guerra que nos quedan después del embarazo. Estas marcas aparecen con el crecimiento brusco, cuando la piel se rompe. A veces una buena hidratación ayuda a prevenirlas pero no siempre eso esta garantizado. Para después del embarazo (porque no desaparecen), se que existen varios tratamientos estéticos que proponen borrarlas pero es un tema que desconozco a profundidad.

Tal vez todos estos cambios se presentan para que dejemos atrás a la anterior mujer y demos bienvenida a la mujer – madre. Entendamos que una nueva etapa requiere de cambios. Pero ante cualquier cambio, solo el amor propio nos sostendrá y nos permitirá afrontarlo. A la final después del capullo nace la mariposa, lista para usar sus alas.

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