La lactancia, esa parte de la maternidad que me había quedado pendiente

Cuando me preparaba a ser mamá por primera vez, la lactancia era algo que me preocupaba. Creo que más que el mismo parto; tal vez por el hecho de que el parto era un día mientras que la lactancia perduraría. Pues seguí todos los consejos para prepararme pezones, compré todas las yerbas para ayudarme en la producción, Yo me pensaba lista!

ERROR, recuerdo con horror las enfermeras bien intencionadas presionando para que Luciana se prenda bien al pecho. Seguíamos también todas las recomendaciones de que no le abrigue, que le haga cosquillas, la postura y demás. De cualquier forma apenas al salir del hospital ya tenía los pezones lastimados y adoloridos. Pensé más de una vez que esto no era ni divertido ni gratificante; más bien una tortura.

Como toda madre primeriza, tenía muchas dudas que buscaba responderlas de manera más formal por lo que buscaba asesoría de los especialistas. Así fue como cuando me mandaron a complementar con formula lo hice sin dudar. Entiendo la fuera la preocupación del pediatra, pero nunca me dió chance. Algo que él nunca supo fue que la noche que llegue a casa logré sacarme 7 onzas.

Finalmente la formula nos ganó y la lactancia duró apenas 3 meses. Me quedé con ganas de más porque fue cuando empezaba a haber más interacción entre las dos. Ahora las tomas podía hacerlas con cualquiera, que también estaba bien, ella estaba bien. Pero para mi siempre quedó esa parte incompleta y fue como me prometí que la próxima lo haría mejor, que estaría mejor informada.

Cuando estaba de 4 meses de embarazo, asistí a un curso con Emilia López consultora certificada de lactancia. Fue lo mejor que pude haber hecho, su forma clara de hablar y de explicar hizo que me empodere por completo de mi lactancia. Ella con argumentos desbarato varios mitos que llevaba sobre la lactancia, me encantó. Comprendí porque las cosas habían salido mal con mi Lu y que errores no cometería esta vez. Compartí toda esta información con mi esposo y mi familia, con ellos que son mi equipo para que estén al tanto de lo que haríamos.

A pesar de todo, en el hospital tuvieron que darle formula a Simone, lastimosamente una complicación conmigo hizo que no este en condiciones de hacer el apego inicial; pero ahí estuvo papá tomando la posta. A partir de ese momento asumimos la responsabilidad de nuestra hija y sus necesidades. Si, hubiera sido tal vez más cómodo que vaya al cunero por las noches pero eso habría cambiado nuestros planes de lactancia.

La teoría funcionaba perfectamente, pero para la practica necesitamos un empujoncito más. Contacté nuevamente a Emilia, quien llegó como un ángel a mostrarnos muy claramente el camino a seguir. Llegó el día que me bajó la leche y me sentía miserable, pero después de su consulta volvía a sentirme persona y más lista que nunca para lograr esta lactancia tan deseada.

Alguien alguna vez me dijo que contratar una consultora de lactancia era un lujo y la verdad no lo veo así. Se debe tomar en cuenta que los costos de formula durante uno o dos años son tan altos que al analizarlos en función de una asistencia personalizada jamás se equiparan. Eso dejando de lado todos los beneficios de la lactancia en la salud y desarrollo de tu bebé.