No hay emoción que se compare con la de tener a tu hijo por primera vez en tus brazos. Ver la perfección de esta personita que se formó en tu vientre y que está aquí para construir una historia que empezará de tu mano. Genera un peso de responsabilidad enormeque demanda de nosotros una exigencia mayor para ser la MEJOR MAMÁque esta personita pueda necesitar.

 

La maternidad es un desafío personal, es establecer una imagen de mamá que en muchos casos viene de lo que en tu infancia concebiste como valido. Va también influenciado por la sociedad y lo que se espera en ese sentido y en la actualidad mucho también de la moda.

 

La gran pregunta es; como llega esa mamá a la realidad. Como sobrevive la mamá ideal a la rutina, al trabajo, a las carreras, al presupuesto, o la falta de sueño, a los berrinches, a la crítica o hasta a la suegra (por así decirlo). En el día a día esta se vuelve una carrera contra corriente donde prevalece el propósito de ser la mejor mamá del mundo y el mundo que va a su ritmo.

 

Aquí es donde aparece una pregunta clave, ¿dónde está la mujer que existía antes de la madre?¿Dónde están sus gustos? ¿Dónde sus intereses? ¿Logran coexistir la maternidad y la mujer?

 

Disfrutaba de reunirme con mis amigas, de mi tiempo de ejercicio, o simplemente de mi tiempo a solas. ¿Les ha pasado?  Que las necesidades de nuestros hijos se vuelven una prioridad y las nuestras llegan para cuando nos alcance el tiempo…

 

Pues si leíste hasta aquí y te sentiste identificada de alguna forma te invito a hacer algo por ti hoy. A ponerte como prioridad, a sentirte plena. Velo como una inversión para ti y para tus hijos. Es como cuando en un avión te indican que hacer en caso de emergencia; las instrucciones son siempre cuídate tu para poder cuidar a los menores a tu cargo. Tus objetivos en la maternidad son válidos porque están impregnados con tu intención y volverlos realidad está en tus manos solamente es necesario definir las prioridades para poder darles bienestar.