El día de la madre se ha vuelto como muchas fechas meramente comerciales y se ha olvidado mucho cual es su principio. Lo más importante de esta fecha es reconocer el trabajo especial lleno de cariño y devoción que hacen nuestras madres.

Mientras son pequeños nuestros hijos nos demuestran su cariño con las manualidades que afanosamente hacen en el jardín o colegio y nos llenan de sus obras de arte que por lo general van a un rincón a llenarse de polvo, en el mejor de los casos.

 

 

Yo la verdad valoro mucho los detalles que he recibido de los pequeños y me gusta conservarlos como recuerdos. Porque son recuerdos de sus habilidades, de un momento en el tiempo que no quiero que se pierda. Pero tan solo en el primer año de escolaridad de mi Lu ya tenia copado el poco espacio que tengo de almacenamiento.

 

 

Así fue como idee mi carpeta de los recuerdos, en ella asigno un bolsillo a cada año escolar y guardo las cosas relevantes de ese año. Me he puesto mis propias reglas para optimizar mi almacenaje:

  • Reportes o libretas, eso lo guardo porque es un registro importante y que podría ser necesario si en algún momento debemos cambiarla de colegio.
  • Tarjetas de Navidad, San Valentín o el Día de la Madre, en verdad me encantan.
  • Trabajos significativos, algo que crea vale la pena documentar y nunca más de 3.

 

 

Tarjetas y reportes los guardo en función que van llegando. Pero los trabajos esperamos hasta el fin del año, cuando llegan con esas carpetotas que no sabes ni donde meter. Nos sentamos un rato, revisamos lo que le gustó, lo que aprendió, lo significativo y damos un cierre a ese año. Guardamos los escogidos y lo demás lo ponemos a reciclar.

 

Puede que sea una linda costumbre para iniciar este día de la madre. ¡Feliz Día Mamá!