Tras una separación o divorcio no hay persona más divertida que papá. El tiempo que los hijos pasan con su padre es tan corto que no hay tiempo para rutinas o para comidas saludables. Es así como los fines de semana con papá son relajados, de salidas, de recreación, sin obligaciones, sin responsabilidades, es un tiempo de disfrutar la compañía mutua y las formalidades quedan para mamá que los tiene más tiempo en la estructura del hogar.

Esta situación eventualmente cambia cuando papá encuentra una compañera y se anima a rehacer su vida. Esta desconocida por más bien intencionada que sea acaba cambiando esta dinámica que tan alegremente funciona para los hijos. Es difícil sentir la emoción que siente papá; claro que están viviendo esta relación desde diferentes perspectivas y les tomará más tiempo en conocerse, aceptarse y llegar a quererse.

Pero que pasa cuando esta extraña y papá deciden formar un hogar, ser una nueva familia. Ese papá divertido y relajado vuelve a su forma inicial y una nueva vida empieza. Cuando nuestra relación avanzaba y decidimos compartir tiempo con nuestros hijos fue fácil, eran de la misma edad y tenía muchas cosas en común se hicieron amigos tan fácilmente. Los fines de semana eran aventuras que fluían con mucha alegría, pero seguían siendo eso, planes lindos de fin de semana muy lejos de lo que se vive a diario en familia.

Casarnos fue combinar nuestras costumbres, nuestras historias, además de las de cada uno de nuestros hijos. Las comidas dejaron de ser siempre fuera, ahora había cenas familiares. Los paseos, cines y demás planes se fueron mezclando con la rutina; con los deberes, las tareas y se volvieron menos frecuentes. Alguna vez que conversamos del tema, Ignacio me contaba que extrañaba ir adelante en el carro, por ejemplo, que podían ser cosas pequeñas, pero sumando fueron muchos cambios que al final eran muy significativos.

 

Así cambiaron nuestras vidas. También hubo la pregunta: ¿entonces quién eres tú? Pues nada más que la esposa de papá, no hay definición más allá. Una persona más que está aquí para apoyarlos y quererlos mucho, acompañarlos en esta aventura. No vine a cambiar nada, aunque mucho cambio para todos. Al final del día tienen una madre maravillosa que ha hecho de ellos los maravillosos seres humanos que hoy admiro. Desde ese día hemos aprendido y crecido mucho y seguimos intentando definir nuestra relación en un espacio de amor y mucho respeto que siempre es la base para cosas grandes.