Que los niños crezcan con una mascota siempre fue el sueño de mi esposo. Yo al tener tantas alergias, no soy muy de animales, pero compartí sus razones y lo apoyé en la búsqueda de nuestra integrante más joven quien llegó cuando Simone tenía apenas dos meses. Se sintió muy a gusto desde el primer momento y nosotros disfrutamos de su compañía y la aventura que ha sido tenerla.

 

 

Así como todos, ella necesita de cuidados y trato especial. Por lo que hemos hecho tiempo para sus paseos y juegos, así como para arreglarla y mimarla. Compartimos mucho tiempo con ella como miembro importante de nuestra familia. Mara es siempre activa y sus travesuras nos han hecho también ajustar partes de la casa para que sean aptas para ella. Pero es un deleite de todos en verdad.

 

 

Hay días que la casa esta llena, de niños, de alboroto, de vida. Pero hay otros días en los que estamos solas las pequeñas y yo, ahí es cuando me encanta que sea parte de nuestra familia. Cuando veo la hermosa relación que se esta forjando entre Simone y Mara. Cuando juegan, comen y comparten juntas aceptando y respetando sus diferencias le doy gracias a mi esposo por haber luchado por convencerme de incluirla en nuestra familia. Fue una gran idea.

 

 

Hoy Mara es más que nuestra mascota, es mi sombra, me acompaña donde este; se queda a mis pies mientras estudio, trabajo o como. Me recuerda que este pendiente de los pequeños o que ponga atención cuando alguien más llega. Es tan cariñosa y decidida que casi podría olvidar sus travesuras… casi lo olvidaría, CASI!