No se si tiene que ver con la hiperconectibidad que ahora vivimos, o con que esta generación no come cuento, pero para dar la talla esta vez me ha tocado investigar, estudiar, certificarme y prepararme mucho más de lo que imagine para volver a ser mamá, pues no, ¡la cuarta no ha sido pan comido!

 

Así fue como empecé a poner atención cuando la gente hablaba de alimentación complementaría. Pensaba que era una forma más bonita de decir que empezó a comer, pero la verdad es que era mucho más que eso. Mas aún si hablaban del BLW o BLISS o mixto o no se que otras cosas más, pues estaba perdida. Pero no podía demostrar que era tan ignorante porque empezaba a tener más peso mi sentimiento de abuelita y no madre…

 

La OMS define como alimentación complementaría al proceso que todo lactante empezará a partir del 6 mes de vida. Se plantea como complementaría pues se espera que la lactancia materna se mantenga hasta por lo menos el primer año de vida (la formula también entra dentro de este grupo de alimentos primarios). La alimentación complementaria es el proceso en el que se van descubriendo, colores, sabores y texturas que se volverán el día a día de todo ser humano. Este proceso es sumamente sensible ya que al no ser manejado correctamente podría desviar al lactante a un problema de desnutrición.

 

Hasta aquí, todo tenía sentido. Al empezar el proceso de alimentación complementaría podía definir que metodología usar: si sopas y papillas, o BLW, o BLISS, por ejemplo. Al pensar en la moda de empezar con solidos debo reconocer que me ganaba la comodidad, así que ese método tenia un punto inicial. Pero todavía me cuestionaba ¿cómo?; además que la verdad, me paralizaba el miedo. Necesitaba más información.

 

La propuesta del BLW aparece en el año 2002 de la mano de Gill Rapley. Una enfermera inglesa quien en su tercer bebé cansada de hacer papillas empieza a introducir solidos a su pequeña con éxito. Es a partir de este momento que Gill empieza a emplear este método con otros infantes a su cargo y obtiene resultados extraordinarios. A tal punto que para el 2015 la tesis de su PhD se basa en una comparación de lo que es una alimentación con cuchara y lo que es la autoalimentación.

 

Siguiendo con lo que propone el BLW (Baby-Led Weaning), tenemos a un bebé satisfaciéndose por sí solo. Nosotros ponemos a su alcance alimentos adecuados y el va definiendo cuanto y como comer. De nuestro ingenio dependerá la variedad de texturas, colores y formas de presentar los alimentos, todo para que sean más atractivos y despierten el interés de nuestro pequeño.

 

El BLISS mientras tanto es una variación al BLW. Baby Led Introduction to Solids prioriza la presentación de solidos altos en hierro y energía. Fomenta entonces la presentación de variedad de alimentos al bebé. Puede ser entendido como un BLW con cuchara porque al buscar alimentos altos en hierro a veces se vuelve a las papillas de cereales fortificados.

 

Así como estos, existen variedad de métodos combinados o puros cuyo fin es el de cubrir las necesidades alimenticias en esta etapa de transición. No hay ningún método mejor que otro. Cada madre debe encontrar el que mejor encaje con su estilo de vida para poder practicarlo. ¿Y tú que método utilizas?